Judy - Reino Unido

CEL11020 0043Lo primero que pensé cuando me diagnosticaron el síndrome mielodisplásico fue que no me podía creer haber cogido una enfermedad tan rara. He sufrido una atrofia muscular espinal durante años pero siempre he intentado vivir la vida al máximo. Antes de que me diagnosticaran la enfermedad, empecé a perder confianza en mí misma. Me sentía cansada todo el tiempo y por mucho que descansara o durmiera, siempre estaba agotada.
En un primer lugar relacioné el cansancio con la atrofia muscular espinal y el asma que padecía. Fui a hacerme un TAC rutinario y fue entonces cuando mis médicos descubrieron que mi bazo había aumentado de tamaño. Me hicieron muchos análisis de sangre y un par de biopsias de médula antes de confirmarme a principios de octubre de 2010 que se trataba del síndrome mielodisplásico.
Como era de suponer, el diagnóstico tuvo un gran impacto sobre mí puesto que no sabía qué era exactamente. Aún así, mi médico me apoyó muchísimo, me dio un abrazo y me dijo: “Vamos a hacer todo lo que está en nuestras manos para ayudarte”. Siempre llevé una vida muy activa y en 2007, después de recibir la Excelentísima Orden del Imperio Británico por haber llevado a cabo un gran número de obras benéficas, todavía tenía fuerzas para superar la enfermedad.  
CEL11020 1737Tras el diagnóstico empezaron a hacerme transfusiones de sangre pero, además, tenía que cuidarme muchísimo. ¡Me puse tan contenta cuando superé el récord del gran maratón a principios de año! Tuve asistencia desde el principio hasta el final pero conseguí correr unos 160 kilómetros en 29 horas y cinco minutos. Y desde entonces siempre he intentado estar motivada, y ahora con más razón. Todavía me canso mucho y soy consciente de que tengo que ser prudente, aunque nada me paró cuando tuve que prepararme para una gran expedición en 2012. Soy una fan incondicional de las carreras con trineos tirados por perros y quería conseguir el récord mundial en el Ártico sueco en febrero de 2012, algo que una persona con discapacidad nunca había conseguido. Siempre ha sido una de mis grandes pasiones por lo que me emocioné mucho con aquel viaje.
Afortunadamente mis amigos y mi familia han estado ahí para apoyarme y siempre están disponibles para mí cuando lo necesito. Pero tengo que decir que lo que me sigue manteniendo viva es que sé que voy a seguir viviendo la vida al máximo, aunque entre tanto necesite momentos de descanso.

Envíanos tu historia

Tu testimonio es importante y ayuda a otras personas que están pasando por lo mismo. Si tienes una historia que contarnos, queremos oirla. En primer lugar, necesitamos que nos digas tu nombre y nos facilites una dirección de correo electrónico.
A continuación, cuéntanos tu testimonio.
Puedes enviarnos hasta tres fotos para que ilustremos tu historia. Pincha en el botón examinar y selecciona la imágen.
 
Síguenos en FacebookSíguenos en Twitter